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BLOG DULCE ANTERIOR

Las emociones siempre están acompañadas por un pensamiento previo. Es imposible sentir mal si estás pensando bien.

He asesorado a muchos clientes para vencer el temor a fracasar, aliviar el dolor ante la muerte, remediar la emoción ante una enfermedad, pérdida de trabajo o divorcio, no ganar suficiente dinero, por mencionar algunos y me he percatado que etiquetan como “malo” estos acontecimientos en su vida, con lo cual, hacen que parezca imposible encontrar la salida. Y una forma en la que les ayudo a encontrarla es platicándoles acerca de las mariposas y la metamorfosis que experimentan.

 Les describo como me imagino en forma de caricatura a la comunidad de las orugas viendo a una de ellas meterse en su capullo, pensando que ha muerto, e inclusive sentir tristeza por ello, sin embargo, cuando sale y se convierte en una hermosa mariposa, las orugas no alcanzan a ver que se transformó, así que les pido que vean estos momentos que les causan emociones dolorosas como una transformación constante, pensando que en lugar de oruga es una situación que se está transformando en algo más bello. Esto les permite recuperar una sensación de paz, de aceptación y sobretodo de resolución.

Por que en pocas palabras para esto es el Coaching, para crear SOLUCIONES que te ayuden a crear los RESULTADOS que deseas.

Estoy convencida que la vida es un regalo que nos muestra aprendizajes constantes y merecemos vivir sin culpa, sin miedo, con alegría y perdón,  reconociendo que cada decisión que tomamos era la mejor que podíamos tomar en ese momento.

Con el paso del tiempo perdemos objetividad de los acontecimientos, definitivamente no se sienten igual que en el momento presente.

Piensa en el peor de los momentos de tu vida, cuando creías que era imposible volver a sentirte pleno. ¿Recuerdas que era lo que te angustiaba?, seguramente la situación era poco fácil, sin embargo, tus metáforas, preguntas y palabras con certeza incrementaban la tensión y disminuían la posibilidad de solución.

Por ejemplo, si estás atravesando algo que es muy difícil y te dices o preguntas “¿Por qué a mi?”, “¿Qué tengo que pagar que me pasa esto a mi?”, “Si hubiera…”, “Si me quisiera entonces…”, “No hubiera…”, “¿Por qué le pasa esto a la gente buena?”, todas estas palabras y preguntas no te hacen resolver, por el contrario, hace que caves más profundo y te sientas cada vez peor.

En cambio si te dices “¿Cómo puedo resolver esto de la mejor forma posible?”, “¿A quién puedo acudir para que me ayude a encontrar la mejor solución?”, “¿Qué hago para hacer más llevadera la espera?”, “¿Cómo obtengo mayores utilidades?”, ¿Cuál es la estrategia más efectiva para tener éxito en esto que deseo?”, “¿Qué podría hacerme sentir afortunado en este momento?”, “¿Cómo hago que sí se pueda?”, vas a encontrar una respuesta que te permita solucionar cualquier circunstancia y eventualmente conseguir lo que deseas.

Recuerda:

Las preguntas te dan respuestas, así que acostúmbrate a obtener respuestas inteligentes haciéndote preguntas inteligentes.

Soy Dulce Almazán... hasta la próxima!